El trauma sucede cuando algo es demasiado. Demasiado fuerte, demasiado rápido, demasiado temprano. La mayor parte de las veces, cuando hablamos de trauma, nos vienen a la cabeza experiencias de maltrato, violaciones, accidentes, muertes y no tenemos en cuenta otro tipo de experiencias. Desde la perspectiva de un adulto, muchas de las situaciones que describiremos pueden parecer insignificantes, pero para un niño, vulnerable y sin recursos ante un mundo que no conoce, puede resultar devastador.

Algunas experiencias que se encuadran dentro del trauma oculto o encubierto son:

 

 

 

 

Las experiencias descritas también son desbordantes, también generan daños en los seres humanos. Aunque puedan parecer más sutiles, a largo plazo pueden llegar a ser incluso más dañinos que los traumas más visibles. Es importante tenerlo en cuenta para poder repararlo de una manera adecuada.

 

Rocío Hernández Bahlsen