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Los seres humanos somos seres sociales. Necesitamos relacionarnos, expresarnos y recibir información para sobrevivir. Además de las necesidades básicas para la vida, contamos con necesidades sociales, como es comunicar. Las nuevas tecnologías han facilitado la forma de satisfacer esta necesidad, haciendo de internet y de las redes sociales una fuente de aceptación y socialización que puede ser de gran utilidad. Sobre todo, para las personas que tienen dificultad para ello en el medio natural. En función del medio digital que utilicemos podemos encontrar diferentes ventajas. Por ejemplo, la facilidad de mantener contacto con amistades por medio de redes sociales (Espinar y González, 2009) o la posibilidad de generar contenido educativo y/o divulgativo en el caso de blogs o plataformas de vídeos (Arab y Díez, 2015).

Un estudio realizado por Digital Marketing Trends (Ditrendia, 2016) reflejó que en 2015 el 97% de la población mundial hacía uso del teléfono móvil, siendo el tiempo de uso promedio en España de 3 horas y 23 minutos a lo largo del día. El uso de las nuevas tecnologías puede ser de gran utilidad, sin embargo, un uso excesivo o descontrolado puede llegar a convertirse en abuso. Este abuso se hace patente con la aparición de diferente sintomatología: ansiedad, estrés, irascibilidad, etc.

Uno de los problemas causados por el abuso de las nuevas tecnologías es la nomofobia, cuyo nombre proviene de “no mobile phone phobia”. Este término es definido por King, Valença y Nardi (2010) como el temor a estar tecnológicamente incomunicado, distante del teléfono móvil o no conectado a la web. Se refiere a la reacción emocional que se da cuando la persona no tiene acceso a su teléfono móvil, se le agota la batería o no tiene cobertura. Una de las justificaciones que dan Bragazzi y del Puente (2014) a esta reacción es la necesidad constante que tiene la persona de estar enterada de lo que hacen los demás, relacionándose. Precisamente, esto conecta con la necesidad social de comunicarse de la que hablábamos antes.

Este tipo de problema viene provocado por un abuso en la utilización del teléfono móvil, causando problemáticas como el aislamiento y su consecuente descenso en la calidad de vida de las personas. También se ven afectadas las rutinas de comida, de sueño y disminuye el interés en los eventos que ocurren en nuestro entorno.

Se puede empezar a sospechar de la presencia de nomofobia cuando:

  1. Existe una excesiva preocupación sobre las consecuencias que tendría quedarse sin teléfono.
  2. Se le concede mucha importancia al hecho de estar sin móvil, produciéndose una elevada sensación de angustia.
  3. Se produce esta sensación de malestar cuando se sale de casa sin el teléfono móvil y/o no es posible el acceso a internet.

Además de esto, se observan otros fenómenos que ocurren en la persona como dejar de prestar atención a otros acontecimientos que ocurren alrededor, sudoración de manos, inquietud motora, irritabilidad, cambios de humor o vibraciones fantasma. Este último es un síntoma por el cual se percibe la vibración del teléfono como si hubiéramos recibido un mensaje cuando no tenemos el teléfono cerca. Algunos de estos síntomas son comunes en los síndromes de abstinencia, reflejando el carácter ligado al abuso que tiene la nomofobia.

Algunas personas pueden justificar alguno de estos síntomas, como la angustia, por pensar que nos estamos perdiendo algo o que si salimos de casa sin el teléfono vamos a recibir alguna llamada importante y no vamos a poder atenderla. De nuevo se observa como este trastorno gira en torno a la necesidad de comunicar a los demás lo que hacemos y recibir esa misma comunicación por parte de otros. El incremento en la atención hacia el teléfono y la angustia generada cuando no se puede acceder a él acarrean consecuencias como el aislamiento, la pérdida progresiva del interés en otras actividades que antes se disfrutaban, la disminución en el rendimiento académico o laboral, el incremento de conflictos familiares y oscilaciones del estado de ánimo.

Para prevenir la aparición de este trastorno tan vinculado al abuso del teléfono móvil es necesario hacer un uso responsable y controlado de este tipo de dispositivos. Existen diferentes herramientas de control parental o de bienestar digital que son de gran utilidad para establecer horarios y pautas en el uso de las aplicaciones y así evitar un uso descontrolado de este tipo de tecnologías tanto por parte de adultos como de niños y/o adolescentes. Este tipo de problemas también se pueden tratar con ayuda psicológica, identificando los estresores que llevaron a realizar un uso descontrolado del dispositivo y desarrollando estrategias que permitan aliviar la sintomatología que genera malestar en la persona.

REFERENCIAS

Arab, L.E. & Díaz, G.A. (2015). Impacto de las redes sociales e Internet en la adolescencia:

aspectos positivos y negativos. Revista Médica Clínica Las Condes, 26(1) 07-13

Bragazzi, N.L. & del Puente, G.A. (2014). A proposal for including nomophobia in the new DSM-

  • Psychology Research and Behavior Management, 7, 155-60.

Espinar, E. & González M.J. (2009). Jóvenes en las redes sociales virtuales. Un análisis exploratorio de las diferencias de género. Feminismo/s, 14, 87-106

Ditrendia: Digital Marketing Trends (2016). Informe Mobile en España y en el Mundo 2016.

Disponible en: http://www.amic.media/media/files/file_352_1050.pdf

King, A. L. S., Valença, A. M. & Nardi, A. E. (2010). Nomophobia: The mobile phone in panic disorder with agoraphobia: Reducing phobias or worsening of dependence? Cognitive and Behavioral Neurology, 23(1), 52–54.

Yildirim, C. & Correia, A.P. (2015). Exploring the dimensions of nomophobia: Development and validation of a selfreported questionnaire. Computers in Human Behavior, 49, 130-137.

Autora: Judit Piedras Campelo

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