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EMBARAZO, PARTO Y PRUEPERIO: LA PSICOLOGÍA PERINATAL

NB Psicología

“Dar a luz, ayudar a nacer son los componentes de la vida y la muerte, en el gran ciclo de la naturaleza, y un momento natural del comienzo de la vida.” (Bessonart, 1989)

¿Qué es la psicología perinatal?

La psicología perinatal es la rama de la psicología que se encarga de cuidar las necesidades afectivo-emocionales de las madres y padres durante la concepción, el embarazo, parto, post-parto y primeros años de vida del bebé.

¿Cómo nos puede ayudar la psicología perinatal?

El proceso de la maternidad incluyendo el embarazo, parto y puerperio representa una crisis vital y evolutiva que afecta a todo el grupo familiar. Para la madre y la familia, el nacimiento del bebé supone comprometerse en una nueva vida, en función de su propia historia, personalidad y sensibilidad. Es por ello que la psicología perinatal pretende prevenir, orientar, cuidar e intervenir durante todo el proceso de nacimiento, así como facilitar un vínculo saludable entre la mama, el bebé y la familia.

¿Qué necesidades emocionales tiene una madre?

La maternidad supone múltiples cambios físicos, hormonales y en el estilo de vida, que dan lugar a distintas manifestaciones psicológicas y emocionales.

En primer lugar, pueden aparecer alteraciones emocionales asociadas a complicaciones a la hora de concebir un hijo, precipitando estados emocionales muy intensos ante los que las familias pueden percibir que no cuentan con recursos necesarios para afrontarlos, pudiendo verse afectada la salud mental de la mujer, de la pareja y la relación entre ambos.

En segundo lugar, durante el embarazo, es común la presencia de miedos y ansiedad en las madres, que pueden ensombrecer la vivencia y el desarrollo de sentimientos positivos como la ilusión y la alegría, siendo esta una de las experiencias más importantes de sus vidas.

En tercer lugar, el parto puede ser una vivencia traumática para muchas mujeres, experiencia que puede despertar una fuerte respuesta de estrés e intensos sentimientos negativos que dificultan su rol de madre y calidad de vida.

¿Qué barreras psicológicas podemos encontrar ante la concepción de un hijo?

En los últimos años, existe una tendencia a postergar la maternidad, derivada del nuevo contexto socio-cultural en el que las mujeres y hombres estamos inmersos. En este sentido, cada vez existen más dificultades a la hora de concebir un hijo, se estima que entre un 15 y un 18% de las parejas españolas son infértiles, teniendo que enfrentarse al shock emocional que supone conocer la imposibilidad de engendrar y, en muchos casos, recurrir a técnicas de reproducción asistida, las cuales son físicamente invasivas, emocionalmente exigentes y demandan un importante esfuerzo económico. Por todo ello, es necesario contar con un bagaje de habilidades emocionales que permitan afrontar de forma adaptativa un acontecimiento de vital importancia, como es considerado la imposibilidad de tener hijos, y los cambios emocionales derivados de los largos procesos de fertilidad.

¿Qué complicaciones pueden encontrar las madres y familias durante el embarazo?

Durante el embarazo la mujer experimenta modificaciones de su estado físico y psíquico. Es un momento en el que se toma conciencia sobre los cambios que se van produciendo en el cuerpo, generándose nuevas representaciones mentales y modificándose la imagen que la mujer tiene de sí misma. Para conseguir una adaptación a la nueva situación se desencadenan una serie de recuerdos y afectos del pasado, que le permiten a la mamá ir conectando con el hijo que lleva dentro. Se revisan los vínculos que ha mantenido a lo largo de su vida para ir formando la nueva visión de sí misma y el modelo de cómo ser madre. En este sentido, es posible que se desencadenen miedos e inseguridades asociados a situaciones del pasado que anteriormente no se habían podido elaborar, generando un desequilibrio emocional que desajusta su estado de ánimo y bienestar personal durante el proceso.

Es normal que durante el embarazo se experimenten distintos estados emocionales: ansiedad, depresión, incertidumbre, alegría, ilusión… Por ello, durante esta etapa es fundamental contar con apoyo psicológico que permita a las madres conocer las necesidades emocionales propias del proceso, hacer uso de estrategias de afrontamiento adecuadas para regular sus emociones y satisfacer sus necesidades de afecto y comprensión, permitiéndoles vivir la experiencia plenamente.

¿Qué repercusiones emocionales pueden presentarse durante el parto y los primeros meses de vida?

El parto es una experiencia vital muy intensa que supone un gran impacto emocional para la mujer, dando lugar a que todo lo que ocurra durante el mismo quedará grabado para siempre en su memoria. Muchas de ellas lo asocian con temor y dolor, anticipándola como una vivencia amenazante. Por todo ello, es común que se pueda desencadenar una respuesta de estrés y fuertes sentimientos de inseguridad que dificultan el afrontamiento de la situación y generan alteraciones psicológicas futuras. Entre el 20 y el 80% de las madres durante los primeros días después del parto experimentan la llamada “tristeza postparto o melancolía de la maternidad”, que se caracteriza por un periodo de hipersensibilidad en el que la madre se encuentra vulnerable emocionalmente, el cual es importante que las familias conozcan para no transmitir sensaciones negativas, y vigilar la persistencia o aumento de la sintomatología, ya que se ha demostrado que el 25% de las mujeres con melancolía en la maternidad pueden desarrollar depresión postparto.

También sabemos que la salud mental y física del niño dependerá de cómo se comporten las madres y padres durante el embarazo, el nacimiento y los primeros años de vida. Por lo que es primordial contar con información adecuada y apoyo emocional durante este proceso.

¿Cómo podemos desde NB ayudar a las madres y familias durante los primeros años de vida de su hijo?

Las investigaciones avalan cada vez más y con más fuerza que generar un vínculo seguro con nuestro hijo puede permitirle desarrollar un apego seguro y contar con mayores recursos de afrontamiento ante las situaciones adversas.

Desde NB propiciamos estrategias y habilidades a las madres, padres y familias que promueven el auto-conocimiento, auto-cuidado y la adaptación a las necesidades psico-afectivas del niño y de la propia madre, facilitando la creación de un vínculo seguro entre ambos y la reducción de dificultades propias de la maternidad-paternidad durante los primeros años de vida. De esta forma, se propicia una mayor capacidad de resiliencia en el niño, dotándole de recursos para aumentar su inmunidad ante las enfermedades mentales.

¿Cómo podemos actuar si ocurre lo más temido, la pérdida de un hijo?

La pérdida de un hijo es una situación muy trágica con grandes dificultades para las familias de afrontar. Puesto que supone un gran impacto una pérdida tan temprana, se hace necesario la expresión de las emociones que se van sintiendo en cada momento. Dependiendo de cada persona y familia aparecen unas necesidades emocionales u otras que hay que identificar y llevar a cabo para que se pueda vivir el duelo de la mejor manera posible. En este sentido, no es fácil encontrar el camino de la sanación sin un profesional, un compañero que permita a la familia y a cada uno de sus miembros encontrar su propia vía dentro de su dolor y el mejor ajuste ante una situación caracterizada por el sufrimiento.

 

Marta García. Psicóloga sanitaria responsable del área de Psicología Perinatal.

 

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