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Nb Psicología

La terapia de pareja es un instrumento psicológico utilizado para facilitar a las parejas la resolución de sus conflictos, crisis, diferencias, permitirles una convivencia feliz y mejorar su calidad de vida. Muchas veces se busca a una pareja para encontrar intimidad, apoyo, comprensión, compartir valores y alcanzar juntos objetivos y metas. Sin embargo, es posible que ante la aparición reiterada de conflictos y de expectativas no resueltas se generen fuertes sentimientos de insatisfacción, vivenciando periodos dolorosos en pareja, caracterizados por mucho sufrimiento y malestar (Barraca, 2016), ante los que se necesita buscar soluciones para prevenir la aparición de otras posibles problemáticas como ansiedad, depresión, abuso de sustancias y conductas de riesgo para la salud (Snyder, Castellani y Whisman, 2006).

En la actualidad, la terapia de pareja ha dejado de ser percibida como un recurso al que acudir únicamente ante situaciones desesperadas o de fuertes enfrentamientos, siendo, cada vez más, una de las alternativas a las que recurren las parejas ante sus dificultades cotidianas (Jonhson y Lebow, 2000). En este sentido, existen múltiples estudios metanaalíticos que nos permiten apreciar la gran utilidad que tiene la terapia de pareja para poder reducir las tensiones que se producen en las relaciones (Snyder, Castellani y Whisman, 2006).

Así, la terapia integral de pareja es considerada la evolución de la terapia conductual tradicional (Jacobson y Margolin, 1979). En este modelo, se introduce el concepto de aceptación como premisa fundamental, permitiendo ser la clave que facilita la resolución de los problemas, convirtiéndose en una propuesta más efectiva, que no se basa únicamente en promover el cambio de sus miembros sino en la aceptación emocional entre ambos (Jacobson y Cristensen,1996).

En este sentido, los terapeutas que llevamos a cabo terapia integral de pareja entendemos que cada uno de los miembros de una pareja cuenta con su propia historia y vulnerabilidades que le llevan a presentar una determinada actitud, es por eso que consideramos fundamental llevar por bandera la aceptación incondicional de cada uno de los individuos que forman la pareja. De este modo, se validan las preocupaciones y las experiencias emocionales sin juzgar, acusar o culpar, permitiendo ser un modelo de aceptación para la pareja desde el momento en que deciden comenzar la terapia (Barraca, 2016).

“La resolución de numerosos problemas de pareja se consigue mejor cambiando el contexto en el que se vuelve problemática la conducta que cambiando la conducta problemática” (Koerner, Jacobson y Christensen, 1994, p. 113). Así la terapia integral de pareja de importancia a los problemas que surgen en el presente, pero teniendo en cuenta aquellas circunstancias que afectan a cada miembro de la pareja, es decir prestando atención a la historia personal de cada uno para poder entender el comportamiento y la aparición de determinados conflictos en el presente.

Para Jacobson y Cristensen (1996), los autores que integran el concepto de aceptación en la terapia integral de pareja, el trabajo en aceptación se lleva a cabo por medio de tres estrategias: la unión empática, la separación unificada y la tolerancia. La unión empática pretende contextualizar la conducta de cada miembro de la pareja explicando el comportamiento que genera conflicto como un patrón aprendido a lo largo de su historia personal. De esta forma, ante el dolor que genera una situación problemática, se facilita que la pareja comprenda el comportamiento del otro a través de sus vulnerabilidades y la manifestación de sus experiencias internas (pensamientos y sentimientos), reduciendo la acusación y mejorando la intimidad entre ambos. A su vez, la separación unificada pretende que la pareja tome conciencia del principal problema que presentan, identificando el tema principal e intentando que lo perciban como algo externo a la relación, valorándolo desde fuera de la misma y de los sentimientos propios, facilitando así la proposición de alternativas de solución en común, con las que ambos se sientan beneficiados. A sí mismo, las estrategias de tolerancia pretenden aprender a sobrellevar ciertos aspectos de la conducta problema cuando no se llega a un proceso de aceptación, realizando representaciones de la conducta en consulta, valorando aquellos aspectos que se pueden llegar a tolerar, aprendiendo una forma adaptativa de gestionar dicho conflicto y generando un modelo que se reproducirá después en la vida cotidiana.  

Finalmente, es importante destacar que se han realizados numerosos estudios que arrojan resultados muy satisfactorios y prometedores en relación a la eficacia de la terapia integral de pareja, la cual cuenta con mecanismos basados en la aceptación emocional, permitiendo a los integrantes de la pareja buscar un camino para resolver sus incompatibilidades y mejorar su intimidad, siendo el factor que parece influir en que los cambios y mejoras llevados a cabo en terapia se mantengan a largo plazo (Doss, Thum, Sevier, Atkins y Christensen, 2005).

Escrito por Marta García – Psicóloga Sanitaria colegiada nº M-26434

Bibliografía.

Barraca, J. (2016). Terapia Integral de Pareja. Una intervención para superar las diferencias irreconciliables. Madrid: Síntesis. 

Doss, B.D., Thum, Y.M., Sevier, M., Atkins, D.C. y Christensen, A. (2005). Improving relationships: mechanisms of change in couple therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 73, 624-633.

Jacobson, N.S. y Christensen, A. (1996). Integrative Couple Therapy: promoting acceptance and change. Nueva York: Norton.

Jacobson, N.S. y Margolin, G. (1979). Marital Therapy: Strategies Based on Social Learning Behavior Exchange Principles. Nueva York: Brunner/Mazel.

Jonhson, S. y Lebow, J. (2000). The “coming of age” of couple therapy: A decade Review. Journal of Marital and family Therapy, 1, 23-38.

Koerner, K., Jacobson, N.S. y Christensen, A. (1994). Emotional acceptance in integrative behavioral couple therapy. En Hayes, S.C., Jacobson, N.S., Follette, V.M. y Dougher, M.J. (Eds.), Acceptance and change: Content and context in psychotherapy (pp. 109-118). Reno, NV: Context Press.

Snyder, D. K., Castellani, A. M. y Whisman, M. A. (2006). Current status and future directions in couple therapy. Annual Review of Psychology, 57, 317-344.

La externalización del síntoma es una técnica psicoterapéutica que surge en el seno de la Terapia Narrativa. Fue creada en la década de los 80 por Michael White y David Epston. La Terapia Narrativa hunde sus raíces en la Terapia Familiar Sistémica y entiende la terapia como un proceso conversacional en el que los clientes y los terapeutas co-construyen nuevos significados, historias alternativas, posibilidades y soluciones.

Los pioneros de la técnica se dieron cuenta de que al entrevistar a las familias sobre el problema de los hijos hablaban del menor como si fuera el contenedor de los males, una especie de caja de pandora responsable de las desgracias familiares.  Esta forma de hablar acerca de los problemas o de los síntomas resultaba muy culpabilizadora, se etiquetaba al niño dando por hecho que el problema formaba parte de su identidad, lo que debilitaba las creencias de la familia y del paciente frente al cambio. En un intento de desculpabilizar y fomentar el cambio, White ideó una forma de conversar que separa lingüísticamente el síntoma de la identidad del paciente, “el problema es el problema, no el paciente”. A esta manera de conversar se le dio el nombre de externalización del síntoma  y persigue los siguientes objetivos:

  • Evitar la culpabilización del portador del síntoma
  • Aumentar la responsabilidad de todos los miembros sistema familiar
  • Ayudar a la persona a diferenciarse de las etiquetas diagnósticas (depresivo, hiperactivo, anoréxica, etc.)
  • Combatir la sensación de fracaso que aparece en muchas ocasiones ante la persistencia del problema pese a los intentos de solución
  • Abrir nuevas perspectivas sobre la visión del problema
  • Permitir a las personas abordar de un modo más tolerable los problemas que les atormentan
  • Ofrecer opciones de diálogo, y no de monólogo, entorno al síntoma

 

Cualquier problema que se traiga a terapia puede externalizarse. Emociones como el miedo o la rabia, problemas de conducta, adicciones, la ansiedad,  la timidez, la hiperactividad, etc. Además de separar el síntoma de la persona mediante la lingüística, este abordaje terapéutico nos da la oportunidad de cosificar, personificar o darle forma al problema. Para ello podemos utilizar objetos, muñecos, plastilina, dibujos y cualquier herramienta que pueda ayudarnos a sacar el problema hacia fuera. En este proceso, el problema se convierte de manera explícita y visual en una entidad separada, externa. Cuando puede separarse claramente el problema de la persona, se hace posible explorar a través de preguntas circulares la función del síntoma y la dinámica relacional del mismo tanto con el paciente como con su entorno.

Debido a lo desagradables que pueden resultar síntomas psicológicos como la ansiedad o dificultades relacionales como la timidez, puede resultar extraño pararnos a pensar que puedan servir para algo. Que pese al malestar que generan tengan una función o nos ayuden a algo. Externalizar el problema en cuestión nos da la oportunidad de ver el síntoma en relación. Nos da la oportunidad de preguntarle a la ansiedad desde cuándo está ahí, ¿cuándo vino? ¿para qué vino? Si pudiera hablar…¿qué diría? ¿Qué hago yo cuando tengo ansiedad? ¿me alejo de ella? ¿le doy la espalda? ¿me enfado con ella? ¿intento ignorarla? ¿por qué cree ella que la sigo necesitando? ¿qué tendría que pasar o qué tendría que hacer yo para que la ansiedad no tenga venir?

Escrito por Rocío Hernández – Psicóloga Sanitaria colegiado nº M-29103

BIBLIOGRAFÍA

Beyebach, Mark 24 ideas para una psicoterapia breve. Herder, Barcelona, 2006.

López De Martín, Silvia Roxana TERAPIAS BREVES: LA PROPUESTA DE MICHAEL WHITE Y DAVID EPSTON Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Tucumán. Argentina

Mark Beyebach y Alberto Rodríguez Morejón PRACTICAS DE EXTERNALIZACION: LA ENSEÑANZA DE HABILIDADES PARA EXTERNALIZAR PROBLEMAS Master Universitario de Formación de Terapeutas Sistémicos, Universidad Pontificia de Salamanca.

Russell y M. Carey (2004) EXTERNALIZACIÓN: PREGUNTAS MÁS FRECUENTES Capítulo 1 de S. Narrative therapy: responding to your questions. Adelaide: Dulwich Centre Publications.

White, Michael y Epston, D. (1996) Medios narrativos para fines terapéuticos. Paidós, Barcelona, 1996.

Iván Castillo Ledo, Hilda I. Ledo González , Yasiel del Pino Calzada Técnicas narrativas: un enfoque psicoterapéutico

¿Alguna vez te has preguntado de donde sale eso que oyes en tu interior, esa voz de persona sabia que dice cosas como “no deberías”? Las dudas e indecisiones diarias dependen de la lucha entre nuestros diferentes tipos de memoria…Un laberinto complicado que condiciona nuestra toma de decisiones.

 

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) de Hayes, Stroshal y Wilson (1999) forma parte de
las Terapias de Tercera Generación, siendo la más completa dentro de esta 3a ola de terapias. Las
Terapias de Tercera Generación se caracterizan por estudiar los eventos psicológicos incluyendo los
trastornos, como interacciones entre la persona y su entorno, entendidas de acuerdo con el pasado y
el presente del sujeto. Estas terapias emergen por el desconocimiento sobre porque funciona o
fracasa la Terapia Cognitiva, por la existencia de concepciones radicalmente funcionales del
comportamiento y las investigaciones de la función adaptativa que cumplen el lenguaje y el
pensamiento. A este enfoque o perspectiva se le denomina contextualismo funcional, los métodos
y técnicas de intervención suelen ser más indirectos y basados en la experimentación plena de
sentimientos y emociones. Por lo tanto, proporciona una nueva perspectiva de la psicopatología.
Partiendo de esta base la ACT pretende cambiar la manera en la que nos relacionamos con nuestros
pensamientos y emociones negativas a través de la aceptación psicológica del malestar y la
clarificación de los valores personales de cada uno, aumentando así la flexibilidad psicológica.
Mediante metáforas, paradojas y ejercicios experienciales, la persona aprende a contactar con sus
pensamientos, sentimientos, recuerdos y sensaciones, tanto los temidos como otros. Diversos
estudios han demostrado que si tratamos de reprimir pensamientos y emociones que generan
malestar y sufrimiento, es esa represión la que genera un sufrimiento patológico, pues experimentar
malestar es natural y cumple un función adaptativa. Por su parte, en el proceso de clarificación de
valores se trata de delimitar con la persona que cosas son importantes para su vida, donde está y a
donde quiere llegar si las barreras de pensamientos y emociones negativos no existieran, tanto en
sus relaciones de pareja, como familiares,laborales y sociales. ACT busca por tanto generar las
condiciones para que la persona se “de cuenta” de que lo que actualmente hace está en dirección
contraria a lo que realmente quiere.

El objetivo pues será generar un repertorio extenso y flexible de acciones encaminadas a avanzar
hacia objetivos suscritos en direcciones personalmente valiosas, contactando con el presente
plenamente y conscientemente.
La ACT sostiene que la base de los trastornos psicológicos se encuentra en el lenguaje que
generamos, que nos produce pensamientos y sensaciones que vivimos como molestos. Este patrón
de regulación verbal ineficaz se denomina evitación experiencial, y se asienta en una cultura que
promueve la “necesidad de sentirse bien” y, por tanto, de “suprimir el malestar”. El placer y el
sufrimiento son dimensiones del mismo continuo, uno no existiría sin el otro y esta dimensión se

ampliaría por el hecho de ser verbales. La tarea del terapeuta sería romper las reglas verbales no
funcionales como “deja de pensar”, “piensa en algo positivo”, “si no estoy feliz algo va mal
conmigo”.

Las principales técnicas utilizadas en ACT son el uso de metáforas, el empleo de paradojas y los
ejercicios experienciales. Las primeras son efectivas si contactan con la función de la evitación que
realiza la persona, además son fáciles de recordar. Con respecto a las paradojas se resalta la
contradicción de aplicar construcciones verbales a fenómenos no controlables y que proporcionan
resultados paradójicos. Por ejemplo, “No sentir miedo a hablar en público” el resultado que
consigue es el contrario , paradójicamente aumenta dicho miedo. Los ejercicios experienciales
tratan de contactar con el Yo en el contexto donde se dan nuestras acciones y pensamientos,
mientras los acontecimientos se suceden hay una parte de nosotros que permanece en el tiempo, que
es más que lo que se siente en un momento determinado. Una vez se conecta con esta parte se
expone al cliente a los eventos privados desde esa posición. La experiencia es más efectiva que la
argumentación o discusión para mostrar los defectos y problemas que genera el lenguaje.

Por lo tanto los elementos clave en ACT serían:
1. Defusión cognitiva:los pensamientos, imágenes, recuerdos y otras cogniciones no son
reglas que haya que obedecer sino que forman parte de nosotros y podemos cambiarlas hacia
nuestro propio beneficio.
2. La aceptación: mostrarle al paciente que los intentos de control del malestar no le han
llevado más que a aumentar su sufrimiento.
3. Ponerse en contacto con el momento presente: hacer un esfuerzo consciente con lo que
esta sucediendo “aquí y ahora”, experimentar el mundo de forma más directa para que las
personas describan los acontecimientos actuales, en lugar de predecirlos y juzgarlos.
4. Yo- Observador: observar que los pensamientos y emociones son aspectos periféricos de
nosotros, vienen y van pero no son la esencia de lo que somos. Se trata de observar quien
somos realmente y demostrar que no somos lo que pensamos.
5. Tratamiento orientado a valores: clarificar que es lo más importante, qué clase de persona
queremos ser, qué es lo significativo y qué queremos representar en esta vida.
6. Compromiso con sus propios valores: establecer metas guiadas por valores e involucrarse
en acciones efectivas para alcanzarlas.
La ACT se ha mostrado efectiva en varios estudios de caso. La ACT ha sido comparada con
tratamientos cognitivos, tratamientos habituales, condiciones placebo o lista de espera (revisiones
en Hayes,2004, 2004 y Hayes et al., 2004, Hayes y Strosahl,2004). ACT se ha mostrado mejor o
igualmente eficaz que los tratamientos cognitivos al finalizar los tratamientos, pero los pacientes de

ACT se han mostrado mejor en el seguimiento. También ha resultado eficaz para evitar cronicidad y
alterar de forma notable el curso de secuelas y síntomas variados. Estos resultados se han mostrado
en depresión, estrés laboral, sintomatología psicótica, TOC, ansiedad, fobia social, consumo de
drogas, esclerosis múltiple, psico-oncología, tricotilomanía, miedos y preocupaciones, diabetes,
epilepsia, dolor crónico y autolísis (Luciano, Gutiérrez y Páez-Blarrina, 2006).
El análisis de los procesos verbales de cambio implicados en los distintos métodos es un trabajo
iniciado hace años pero todavía insuficiente (Barnes-Holmes et al., 2004; Luciano, Rodríguez y
Gutiérrez,2004). A pesar de estas limitaciones se ha evidenciado la consistencia en la separación de
los pensamientos y sentimientos negativos y las acciones valiosas en la persona (véase revisión en
Hayes et al.,2004) , lo que implicaría un cambio funcional de estos procesos psicológicos sin que se
reduzca su impacto a corto plazo(Luciano, Gutiérrez y Páez-Blarrina, 2006).

Personalmente el punto fuerte de esta terapia en particular y de las terapias de Tercera Generación
en general es la re- conceptualización del término sufrimiento y lo considerado psicopatológico,
concibiéndolo como parte de un proceso mental normal dando respuesta a un contexto anormal.
Otro de los puntos clave ha sido la recuperación de los valores filosóficos promulgados por
numerosos estudios sobre el ser humano que consideran la dimensión sufrimiento-placer como parte
intrínseca de la vida, además de necesario con una función de regulación del organismo.
Por último, el verbalizar y clarificar los valores personales de cada uno posibilita orientar nuestras
actuaciones hacia unos objetivos valiosos.
La gran utilidad de esta terapia no solo sirve para hacer frente a problemas como la ansiedad,
depresión, traumas, adicciones, TCA…etc sino que los elementos de atención plena son eficaces
para cualquier persona que quiera mejorar su rendimiento en el entorno laboral o social. Además el
carácter breve de esta terapia la convierte en un enfoque más atractivo para los que quieran dominar
la atención para algún fin específico.

Debido a la novedad de este enfoque son todavía pocos los estudios experimentales que lo ponen a
prueba y evidencian sus limitaciones. No obstante, ACT promulga que experimentes las emoción y
los pensamientos y que aprendas a vivir con ellos encaminándote hacia donde quieres ir, sin
embargo, si nos vemos continuamente desbordados por nuestra emoción y pensamientos sin un
adecuado manejo no podremos trabajar tampoco en la dirección hacia nuestros valores. Por lo tanto,
siempre es adecuado aprender estrategias que nos permitan cierto grado de regulación emocional.
Así mismo el empleo de técnicas como las metáforas y las paradojas requieren que la persona
disponga de un adecuado rendimiento cognitivo y de lenguaje que le permita extrapolar el
contenido de estas técnicas a su historia personal,personas con dificultades en el pensamiento y en
el lenguaje no se beneficiarían lo suficiente de esta intervención. Por ejemplo, pacientes con
esquizofrenia con fuga de ideas, bloqueo de pensamiento, pensamiento circunstancial, tangencial o
perseverante.

Es mucho el camino que le queda por recorrer a las Terapias de Tercera Generación pero es
innegable su gran aporte al mundo de la psicología dejando de estigmatizar y patologizar procesos
que son normales y necesarios en el ser humano.

“Mónica Loren, psicóloga en prácticas en NB Psicología”

Ya a la venta! Habilidades básicas del psicólogo sanitario

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Ya está a la venta el primer libro de Nerea Barez, Directora de las clínicas NB PSICOLOGIA y del Master en Psicoterapia Integradora. Se trata de un manual para profesionales y lo podéis encontrar en las tiendas habituales y en este enlace: https://www.casadellibro.com/libro-habilidades-basicas-del-psicologo-sanitario/9788445435700/6250642

Cuenta una popular fábula africana que había una vez una rana muy bondadosa que vivía en las orillas del río Níger. Un día se acercó un escorpión y le dijo:

  • Necesito cruzar el río urgentemente pero no sé nadar, por favor ayúdame a cruzar al otro lado, conduciéndome sobre tu espalda.

 

La rana, conocedora de los atributos naturales de su receptor, le contestó:

  • Sé quién eres, inyectas veneno, no voy a poner en peligro mi vida.

 

El escorpión se lo volvió a pedir desde su real emoción de impotencia ante aquél estado en que se encontraba. Le explicó, además, que era imposible que le hiciera ningún mal, ya que en ese caso él se ahogaría con ella en mitad del río.

La rana estuvo dudando un tiempo, hasta que finalmente, el lógico argumento del escorpión se impuso y decidió que por qué no, quizá sí que podía salvarle sin morir en el intento. Subió al escorpión a su lomo e iniciaron el viaje hacia el otro extremo del río. Cuando se encontraban a mitad de camino, la rana sintió un profundo dolor punzante por todo su cuerpo. Entonces supo que iba a morir.

  • Ahora moriremos los dos, ¿por qué lo has hecho?- espetó nuestro anfibio al escorpión-. Lo siento, ranita, no pude evitarlo, es mi naturaleza -contestó él-.

 

Nos podríamos inventar muchos finales alternativos a esta fábula. O podríamos quedarnos con el que está. Una rana que por bondad, muere a manos de escorpión incapaz de hacer algo diferente. También podemos pensar que vaya inocente era la rana, cómo no se dio cuenta de que iba a morir. O dudar de si el escorpión le mintió o realmente estaba convencido de que lograría vencer su naturaleza.

Pasa en ocasiones que hay personas-rana que les gusta salvar y se encuentran con personas- escorpión. Gran parte de las veces las personas-rana fracasan en su intento de salvación. Nadie puede salvar a nadie, esa es la gran paradoja. Altruismo o egoísmo, ¿de verdad creemos que son incompatibles? Quizás se puedan ser las dos cosas, al igual que se puede estar triste y contento a la vez.

En definitiva, si identificas que en ocasiones eres o has sido una persona-rana, piensa en un final alternativo para esta fábula. Uno en el que ser altruista no pase por el menoscabo de tu persona.

Escrito por Ana Moyano psicóloga del equipo NB.

La mayoría de las personas nos hemos planteado alguna vez cómo una situación de violencia de género puede afectar a las mujeres que la están sufriendo y cómo este tipo de situaciones generan consecuencias a corto y a largo plazo a todos los niveles.

Pero, ¿qué pasa con los niños y las niñas que están viviendo esta situación?

Es un mito que dentro de la violencia de género en la pareja, la conducta del agresor no sea un riesgo para los hijos y las hijas. Desde que los padres y las madres están imaginando tener un bebé, su relación de pareja está afectando al futuro hijo que tengan. Por ejemplo, si es deseado o no, o si es fruto de abusos sexuales hacia la mujer que está siendo víctima de violencia de género. También es muy importante cuando la madre está embarazada. Por ejemplo, si la madre está expuesta a situaciones estresantes o no, o si tiene que estar escuchando gritos e insultos continuamente.

Cuando el hijo o la hija nace, el riesgo se hace más evidente. Durante los primeros meses, es fundamental el vínculo seguro entre un cuidador/a principal (que suele ser la madre) y el bebé, ya que él bebé es totalmente dependiente y debe establecer una base segura para poder explorar el mundo. En situaciones de violencia de género se dan circunstancias que no facilitan un vínculo sano y seguro por los constantes conflictos que se producen llenos de cambios repentinos, gritos que alteran la seguridad de los y las menores y determinan una menor disponibilidad en los cuidados y la protección de las personas adultas por el estrés en el que se encuentran inmersas.

La exposición a la violencia de género origina consecuencias negativas en la infancia, independientemente de la edad de los niños y niñas que la sufren. En función de la edad se harán evidentes estas consecuencias de una manera o de otra, pero los efectos negativos se traducen en síntomas psicológicos como ansiedad, depresión, enuresis, alteraciones del sueño, problemas de conducta, estrés post-traumático, dificultades de aprendizaje, déficit de atención con hiperactividad, etc.

Por otro lado y dado que los niños aprenden a definirse a sí mismos, a entender el mundo y cómo relacionarse con él a partir de lo que observan en su entorno más próximo, es alarmante el modelo que estos niños y niñas están viviendo en su casa. Los niños y niñas aprenden a autorregularse y a entender el significado y funcionamiento de las relaciones interpersonales, a partir de lo que observan y de lo que viven en su familia. Estos niños y niñas víctimas de violencia de género observan y viven relaciones violentas, desigualitarias y ambivalentes, entre otras cosas.

Por tanto, aunque no todos los niños y niñas nos van a mostrar su dolor, es importante tener en cuenta que a ellos también les duele la violencia de género. Tratar de acompañarles en la integración y comprensión de sus vivencias para que puedan darles sentido y así ser un poco más libres para poder responsabilizarse de no repetir este tipo de relaciones en el futuro.

Escrito por Inés Alonso psicóloga del equipo NB.

La capacidad de amar del ser humano es uno de los grandes movilizadores del mundo. Ha llenado páginas y páginas de libros. Las personas por desamor consultamos a terapeutas, sacerdotes, quiromantes, psiquiatras y un largo etcétera.

Eric Berne fue uno de los precursores de las investigaciones sobre el amor. Este definió la cariciacomo la unidad de reconocimiento humano.

Decía el psicólogo Claude Steiner que “son tan necesarias para la vida humana como otras necesidades biológicas primarias, tales como los alimentos, el agua y el cobijo; necesidades que, de no satisfacerlas, conducen a la muerte”. Las caricias pueden ser positivas o negativas. Las positivas consisten en besos, abrazos, cumplidos, guiños, sonrisas. Las caricias negativas son gritos, insultos, empujones. Hay dos premisas básicas: preferimos las caricias positivas a las negativas, es decir, es mejor un abrazo que un empujón, pero un empujón es mejor que nada.

Vivimos en una sociedad escasa de caricias, por lo que recurrimos a las enlatadas, esas a través de las cuales se lucran las empresas de cosméticos, coches o clínicas de cirugía estética. Creemos que las caricias son restringidas y si otros las tienen, para nosotros no habrá suficientes. Nos hemos creído el cuento de la escasez. Pero no es así. La capacidad del ser humano para amar es infinita. Una premisa para abandonar la economía de caricias es hacer crítica de los mandatos que la definen.

  • No des caricias, aunque tengas para darlas
  • No pidas caricias cuando las necesites
  • No las aceptes, aunque las quieras
  • No rechaces las caricias cuando no las quieras
  • No te des caricias a ti mismo

Así pues, permítete dar todas las que tengas para dar, pide las caricias que necesites, acéptalas cuando quieras, rechaza las que no te gustan o no te apetecen en ese momento y acaríciate todos los días. Sólo así terminaremos con la restricción de caricias y podremos desarrollar más ampliamente nuestra intrínseca capacidad de amar y ser amados.

Artículo escrito por Ana Moyano, psicóloga del equipo NB Psicología

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