Suele hablarse del trastorno bipolar como una entidad única, pero la realidad es queno hay unúnico tipo de “trastorno bipolar” sino que bajo esta etiqueta genérica se engloban distintos diagnósticos. Fundamentalmente tres: el trastorno bipolar tipo I (TBI), el tipo II (TBII) y el trastorno ciclotímico.

Cada uno de estos cuadros es una aglomeración de síntomas de diferente intensidad y duración que una persona puede experimentar en distintos momentos vitales.

Algunos conceptos…

Antes de entrar de lleno en la descripción de cada uno de ellos, es necesario tener claros ciertos conceptos:

  1. Depresión: Los dos síntomas principales de la depresión son el estado de ánimo deprimido (tristeza, sentimientos de vacío, irritabilidad, soledad, ausencia de esperanza…) y la falta de interés y/o placer por las actividades que antes resultaban agradables. Para que exista un diagnóstico de depresión es fundamental que se dé al menos uno de estos dos síntomas.

Algunos de los síntomas adicionales comprenden: falta o exceso de apetito, insomnio o hipersomnia, fatiga, ideas de suicidio, lentitud o agitación psicomotora, sentimientos de culpa e inutilidad, dificultades de concentración y/o en la toma de decisiones etc.

La depresión tiene muchas caras y, por tanto, no siempre resulta fácil identificarla. La depresión se manifiesta de diferentes maneras en cada persona. Los síntomas descritos anteriormente son todos los posibles, cada una de las personas con un diagnóstico de depresión pueden manifestar una combinación diferente de ellos y con niveles variables de intensidad.

  1. Distimia: La distimia consiste en un estado de ánimo bajo a pesar del cuál no se cumplen los criterios para un diagnóstico de depresión mayor. La distimia es de intensidad menor y, por lo general, duración mayor que una depresión.
  1. Manía: se caracteriza por euforia pura o irritabilidad, energía desbordante y actividad exagerada de forma continua durante al menos una semana, acompañados de al menos tres de los siguientes síntomas: poca necesidad de dormir, hablar más de lo habitual, fuga de ideas, distraibilidad y ego inflado.

El exceso de energía lleva a un alto nivel de actividad a nivel laboral/ escolar y en otras áreas. Es habitual que incremente el deseo sexual. Es muy frecuente que las personas durante un episodio maníaco lleven a cabo actividades de riesgo como: compras compulsivas, juergas, actividad sexual de riesgo o inversiones de dinero imprudentes.

La manía es egosintónica, esto quiere decir que una persona no sufre durante un episodio maníaco, al contrario, lo disfruta. Esto es un problema ya que, como se mencionaba anteriormente, el episodio maníaco puede conllevar riesgos en diversos ámbitos: a nivel laboral, a nivel relacional, económico e, incluso, puede llegar a suponer un riesgo para nuestra integridad física o la de otros, por lo que, a veces, puede resultar conveniente, sino necesaria, la hospitalización en estos momentos. La duración de un episodio maníaco no suele superar las dos semanas.

  1. Hipomanía: En la hipomanía los síntomas son los mismos que en la manía, con la diferencia de que en esta la intensidad es menor. Por lo que los síntomas no son lo suficientemente graves como para causar una alteración importante del funcionamiento social o laboral, o necesitar hospitalización.

¿Qué tipos de trastorno bipolar existen?

Una vez abordados estos conceptos, es el momento de profundizar en los diferentes tipos de trastorno bipolar que podemos encontrar:

  1. TRASTORNO BIPOLAR I: manía + depresión

La persona con Trastorno bipolar I ha tenido al menos un episodio depresivo mayor y al menos un episodio de manía.

Los episodios hipomaníacos son frecuentes en el trastorno bipolar I, pero no son necesarios para el diagnóstico.

  1. TRASTORNO II: hipomanía + depresión

La persona con trastorno bipolar II ha tenido al menos un episodio depresivo mayor y además ha tenido al menos un episodio de hipomanía. Sin embargo, nunca ha habido un episodio de manía.

  1. TRASTORNO CICLOTÍMICO: hipomanía + distimia

Durante al menos dos años (un año en niños y adolescentes) el estado de ánimo es muy fluctuante. En el trastorno ciclotímico hay síntomas de depresión y síntomas de hipomanía, pero estos síntomas no son suficientes como para llegar a establecer un diagnóstico (de manía o de depresión mayor).

En ocasiones estos síntomas pueden estar causados por afecciones médicas, por medicamentos u otras sustancias o por otros cuadros psicológicos/psiquiátricos. Por ello, es muy importante que no se lleve a cabo un autodiagnóstico, sino que se acuda a un profesional de la salud mental que pueda llevar a cabo una buena valoración.

El trastorno bipolar genera mucho sufrimiento a quien lo padece y puede resultar difícil de gestionar por uno mismo, aun con ayuda de la medicación. La terapia psicológica puede ayudar a las personas con TB a gestionar mejor sus emociones para no sentirse desbordados por estas, a prevenir episodios manejándolos desde un inicio y a aprender a gestionar mejor sus relaciones interpersonales y manejar conflictos, entre otras. Desde NB Psicología contamos con profesionales que pueden acompañarte en este proceso.

Bibliografía:

APA (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-V) (Fifth Edition). Washington, DC: American Psychiatric Association

Alejandra Sánchez

Psicóloga sanitaria en NB Psicología

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