Una relación de pareja es, entre otras muchas cosas, la unión entre personas que comparten una relación afectiva y que buscan el interés común. Para poder establecer esta relación, la comunicación será un aspecto fundamental, dado que es la conexión entre mi percepción y la de los demás. Es por esto que muchos problemas de pareja tienen su origen en la forma de comunicarse. Cuando surgen los conflictos suele ser porque tenemos intereses encontrados, diferentes formas de entender el mundo y de expresarnos (o de no expresarnos). Y en lugar de construir algo en conjunto esperamos que la otra persona comparta nuestra visión y acepte lo que deseamos.

Así, en el afán de que el otro entienda nuestra postura, tendemos a perseverar en nuestra actitud o conducta esperando que sea la pareja quien ceda para “solucionarlo”. Esto se perpetúa en el tiempo. Esto además se agrava por el hecho de que en las discusiones en pareja no suele haber un inicio claro del conflicto. Aunque en ocasiones nos cueste percibir, las acciones de uno repercuten sobre el otro y las acciones del otro sobre uno. Es por ello que es prácticamente imposible determinar el origen de los conflictos de pareja. Al ser una causa circular, cada persona tiene una visión diferente sobre el problema. El punto de vista depende de algo tan simple como desde dónde se comience a definir el problema. Y cómo cada uno de los miembros de la pareja tenderá a poner el origen del conflicto en la otra persona, esperará que sea la otra persona la que cambie. Y el otro estará esperando que seamos nosotros los que cambiemos, de tal forma que nos atrapamos en un círculo que nos bloquea de forma inexorable.

Un buen modo de interrumpir el círculo es que puedas reconocer la parte que te corresponde a la hora de perpetuar la conducta de otra persona. Y si bien no podemos controlar o cambiar los pensamientos y sentimientos del otro (ni debemos pretenderlo), también es verdad que la falta de comunicación o la comunicación inadecuada es la que en numerosas ocasiones mantiene el conflicto en la pareja. Muchas veces la otra persona simplemente no ha entendido tu visión o por qué eso es importante para ti. Como decíamos, comunicar es compartir percepciones y no puede haber una construcción en pareja sin una visión común de los problemas. Por ello, uno de los primeros y más importantes pasos del cambio es aprender a comunicarse mejor.

Es imposible poder explicar todo lo que conlleva la comunicación en pareja en un simple artículo. Aprender a comunicarnos adecuadamente requiere un trabajo individual y conjunto complejo. No obstante, algunos aspectos básicos que te recomendamos cuidar para mejorar la comunicación en pareja son los siguientes:

  1. No tengas miedo de pedir a tu pareja lo que necesitas.

Todos tenemos derecho a exponer nuestras necesidades, opiniones e ideas, y las tuyas son tan valiosas como la de los demás, pero también es importante tener en cuenta que la otra persona tiene derecho a decir no (en cuyo caso tendréis que ver si es negociable o si es una barrera entre ambos y abordarla). No obstante, ten por seguro que si no expresas tus preferencias, será imposible que tu pareja te lea la mente y que responda.

  1. A la hora de hablar sobre una conducta o una actitud que deseas que tu pareja cambie es importante hacerlo desde la crítica constructiva.

Es decir, céntrate en los problemas del presente (por tentador que sea, no comiences a criticar cosas del histórico o cuestiones que no se puedan cambiar). Exprésate describiendo tu propia conducta y la de tu pareja, de forma objetiva. Acompáñalo de una descripción de las emociones (agradables y desagradables) que has sentido y explícale qué necesitas para solucionar la situación (con una propuesta realistas y asumibles). Quizás su intento de solución no te satisfaga.

  1. Es importante que revises qué te está molestando REALMENTE de la situación.

No es lo mismo que te moleste que no haya fregado los platos (que quizás solo tiene el inconveniente de tener que fregarlos luego) que si lo que te está molestando es que sientes que no se responsabiliza de las tareas del hogar y no te sientes cuidado/a como te gustaría. Poder ser consciente de qué es lo que te enfada, de las conductas de tu pareja requiere de un importante trabajo de introspección y revisar con qué te conecta lo que hace que te enfades en la relación.

  1. Potencia la comunicación en positivo.

Cuando estamos molestos y enfadados tendemos a centrarnos solo en lo negativo, por lo que es importante hacer un esfuerzo para comunicarnos en positivo, activando el radar de lo que te gusta y lo que no quieres que cambie en la relación. Hacerle ver a tu pareja que sucede algo con lo que te sientes bien, hace que sea más probable que se vuelva a repetir. Además, prestar atención y conectar con las cosas que te gustan también te ayudará a rebajar la tensión y poder conectar con tus emociones agradables.

  1. Cultiva la escucha activa.

Comunicarnos y abrir un debate en pareja implica que no solo es importante expresar cómo te estás sintiendo tú. También es fundamental dar espacio a la otra persona para que plantee su punto de vista, sin juzgarla, incluso aunque no te guste lo que está diciendo. Sentir que nos escuchan hace que baje el nivel de hostilidad. Cosas muy sencillas para hacer a la otra persona sentirse escuchada es mirarla a los ojos, hacer gestos de comprensión (asentir con la cabeza), resumir lo que estás entendiendo que siente la otra persona y hacer preguntas para clarificar. Recuerda, no tienes que escuchar para responder y “ganar”, porque entonces será una lucha y no habrá una buena comunicación. Lo importante es compartir una visión de conjunto en la cual seáis capaces de entender y comprender vuestras necesidades para poder construir una relación en la que ambos os sintáis a gusto.

Como puedes apreciar, aprender a comunicarse (y especialmente en pareja), es todo un arte que debe ser practicado. Comunicarse bien requiere serenidad, introspección y capacidad de escucha. Si sientes que en tu relación estáis experimentando dificultades importantes y queréis poder dar paso al diálogo, cambiar los patrones que repetís y construir una relación más sana, desde NB Psicología podemos ayudaros.

Elena Castela

Psicóloga sanitaria en NB Psicología

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