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Esta cuestión me surgió de una reflexión que hice durante el confinamiento, cuando llegué a la conclusión de que mucha gente, incluida yo, buscábamos tener el día completo. Después comprendí, que prefiero disfrutar un día entero con dos actividades que realizar cuatro sin sentido. Tenemos que intentar ver el tiempo no como una fuente de angustia o ansiedad si no es ocupado, sino, como una oportunidad para llevar a cabo lo que queremos hacer. 

            Hoy en día, hablamos de las prisas como estilo de vida. Vivimos en un mundo con “prisa por llegar”, que supone sobrevivir en vez de vivir de forma consciente y responsable. Es una perversa asociación que hemos establecido entre progreso y aceleración y entendemos que el éxito en la vida es tener la agenda llena. Esto es erróneo. La velocidad también puede estar asociada a una mala organización del tiempo, estrés o ansiedad.

Estamos malinterpretando un recurso muy relevante como es el tiempo, ya que este lo entendemos para hacer lo que debemos hacer en vez de para hacer lo que queremos en la mayoría de ocasiones. Vivimos a contrarreloj.  Por lo tanto, tenemos que quitarnos de la cabeza el “cuanto más ocupado esté o más rápido lo haga es mejor”, y empezar más a disfrutar de lo que hacemos.

            Carl Honoré portavoz del movimiento Slow, considera la lentitud un valor positivo, y promueve hacer las cosas con una rapidez justa, priorizando hacer lo mejor posible en vez de lo más rápido posible, y la calidad en vez de la cantidad (Honore, 2020).

            Como consecuencia, propongo unos tips para organizar el tiempo y realizar las actividades de la mejor forma posible. 

1.     Cambiar nuestro lenguaje interno

            No es lo mismo darnos la autoinstrucción de “quiero hacer…” que “debo hacer…”, ya que este último imperativo nos marca una meta de obligado cumplimiento. 

2.     Planificar en una agenda lo que quiero hacer 

            Haremos una lista de actividades que deseamos hacer en el día, con un orden establecido por nosotros, ya que solo uno mismo sabe cuál son sus prioridades, cuál es mejor momento para realizar esa actividad y no otra, y además de saber el por qué. Estaría bien que en la lista justificáramos el orden establecido (esto puede ayudarnos para la programación de listas futuras, ya que visualizas por escrito tus principales intereses). 

3.     Abandonar pensamiento absolutista o rígido 

            “Si no hago todas las actividades propuestas, mi día no ha sido bueno”. ¡NO! En la vida no es todo o nada, blanco o negro… Hay una gama amplia de colores. Es preferible realizar tres actividades, disfrutando de ellas, que hacer diez de forma mecánica y sin ser fructífero. 

4.     Calma, de una en una, no todas a la vez 

            Cuando empieces una actividad, céntrate en esa actividad, elimina distracciones. Por lo tanto, de nuevo eres tú el que sabes qué es aquello que te distrae. Retira eso que puede interrumpir tu actividad (por ejemplo, algo que me distrae es el sonido de las agujas del reloj. Quitaré el reloj). Si ese algo que te perturba no es material (por ejemplo, la discusión que tuve ayer con mi pareja), te propongo que anotes todo aquello que te gustaría hablar o tratar en una hoja. Tranquilo, no se te va a olvidar, tienes todo recopilado ahí, pero es momento de guardar esa hoja en el cajón, y disfrutar realizando la actividad que tenías planteada. Más tarde, abriremos el cajón y abordaremos ese tema.

5.     Esta lista no es fija, tolera la incertidumbre

            Muchas veces, surgen imprevistos que impiden llevar a cabo una actividad. No te preocupes, es normal que aparezcan diversas emociones ante esta imposibilidad, pero estoy segura de que podemos manejarlas. 

            En primer lugar, haremos un buen funcionamiento emocional (hacer las emociones más manejables). Consistiría en los siguientes pasos:

  1. Pensamos en que estoy sintiendo (mediante señales corporales). “Estoy sudando”.
  2. Después, le doy un nombre a eso que estoy sintiendo. “Enfado”. 
  3. Posteriormente, comprendo la emoción (que la ha desencadenado). “Me siento enfadado porque no puedo realizar lo que me había propuesto”. 
  4. Y, por último, acepto lo que estoy sintiendo. Es importante saber que no hay emociones buenas ni malas, son las que son y algunas veces están presentes de forma inevitable.

            En segundo lugar, y una vez acepto mi emoción, nos disponemos a solucionar el problema.

  • Para ello, primero defino el problema objetivamente: “estoy enfadado porque no puedo realizar la actividad”. 
  • Después genero alternativas posibles para solucionar la situación: “Puedo dejar reposar esta actividad y continuar con otra. Trato de realizarla de diferente forma.

Me siento bloqueado, voy a tomar un descanso e intentarlo de nuevo, etc.”.   Selecciono una y la pongo en marcha. 

            Todo esto es posible si conectamos con el presente, por ejemplo con la técnica de Mindfulness. Según Kabat-Zinn (2012), Mindfulness significa “prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación” (p.84).

            Mindfuldness es un método que nos puede ayudar a realizar actividades como tratamos de exponer en este artículo, centrándonos verdaderamente en ellas, en el aquí y el ahora. Para conseguir esto hay que suprimir las respuestas que son automáticas e involuntarias y llevarlas a cabo de forma voluntaria y controlada. Algunos tips sobre mindfulness son los siguientes:

  1. Centrarnos en el presente en lugar de estar pensando en el pasado o en el futuro.
  2. Cuando hacemos alguna actividad o tarea llevarla a cabo con plena conciencia. 
  3. Aceptar y observar las cosas tal como aparecen en un primer momento, evitando todo tipo de límites, resistencias, cambios o filtros. 
  4. Saber desprenderse. No obstinarse a nada, hay que ser conscientes de que todo tiene una fecha de caducidad. 
  5. No juzgar. 
  6. Ser paciente.
  7. Escuchar de forma activa.  

            Como conclusión y para cerrar invito a utilizar más esta técnica, ya que con ella obtenemos beneficios como:  

  • Mejorar la capacidad de introspección, los niveles de memoria, el proceso de regulación de las emociones y la calidad de vida. 
  • Facilitar el crecimiento personal y la aceptación. 
  • Disminuir los niveles de ansiedad, estrés, dolor, etc. 
  • Ser capaces de vivir con plenitud. 

“No se trata de aprovechar el tiempo, sino de disfrutar de cada instante” (Anónimo). 

Referencias

AprendemosJuntos, (2020, febrero 5). “En un mundo adicto a la velocidad, la lentitud es un superpoder“[Vídeo]. Recuperado de

Moñivas, A., García-Diex, G., & García-De-Silva, R. (2012). Mindfulness (atención plena): concepto y teoría. Portularia, 12, 83-89.Vásquez-Dextre, E. R. (2016).  Mindfulness: Conceptos generales, psicoterapia y aplicaciones clínicas. Revista de Neuro  Psiquiatría, 79(1), 42-51

Laura Rosado

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