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En el proceso entre decidir si ir a terapia, y finalmente, buscar un profesional con el cual llevarla a cabo, pueden surgir diferentes dudas o factores que condicionen esta elección: desde la formación del profesional y su experiencia hasta el enfoque que éste sigue. Pero cuando nos paramos a pensar en el vínculo o la relación con nuestro futuro terapeuta, en ocasiones surgen dudas sobre si este aspecto es o no relevante para que sea eficaz la terapia.

Como punto de partida, es importante recordar que el ser humano es un ser social por naturaleza. Por lo tanto, las relaciones sociales y los vínculos que establece a lo largo de su vida son esenciales a la hora de definirse a uno mismo y de facilitar o no el logro de las metas que uno se propone. Por lo tanto ¿por qué iba a ser distinto en terapia?

El vínculo terapéutico ha sido definido de diferentes formas. según el autor y el enfoque. En unos casos se habla de un conjunto de cualidades del terapeuta y en otros, de una construcción creada conjuntamente entre los miembros que establecen la relación, es decir, entre el terapeuta y el paciente (Garro, 2019)

Lo realmente relevante es que, a pesar de las diferencias que pueden separar a psicólogos de diferentes enfoques, hay un punto de unión entre todos ellos. Todos tienen muy presente la importancia de crear un buen vínculo con sus pacientes para que la intervención sea exitosa.

Se han llevado a cabo múltiples investigaciones centradas en el vínculo terapéutico y su relación con el éxito de la intervención. Los resultados dependen de cada estudio, pero en la mayoría de las investigaciones que se han hecho se encuentra que existe una relación significativa entre la alianza terapéutica y los resultados de la terapia (Corbella & Botella, 2003). Algunos estudios incluso hablan que el éxito de una terapia psicológica depende entre un 36% y un 66% del vínculo que se establece entre el paciente y el terapeuta (Garro, 2019). Viendo estos datos, aun poniéndonos en la situación de que el porcentaje real sea el menor dentro de ese rango, aun así, es lo suficientemente grande y significativo como para tenerlo presente siempre. Es por esta razón que, incluso la APA (Asociación Americana de Psicología) ha creado un espacio, la División 29, centrado únicamente en la psicoterapia y las relaciones psicoterapéuticas.

Pero, ¿qué tiene que ocurrir para que se dé un buen vínculo terapéutico? Autores como Norcross (2011) recalcan diferentes factores que influyen, como pueden ser: la empatía, el apoyo, la cohesión entre el psicólogo y el paciente, que los objetivos de la terapia sean consensuados entre estos dos, que se recoja feedback del paciente y que exista una consideración positiva. La consideración positiva hace referencia a la aceptación del terapeuta de forma positiva y receptiva sin juicios hacia el paciente, es decir, que el paciente encuentre en sesión el espacio para poder expresarse sin miedo a ser juzgado ni rechazado por ello, que se sienta libre de ser, sentir y comunicar.

Paula Rodríguez del Río

En definitiva, se trata de que exista un buen entendimiento o compatibilidad entre paciente y terapeuta, lo que va a favorecer el vínculo entre las dos partes, el proceso terapéutico y con ello el éxito de la terapia.

Por lo tanto, como hemos podido observar, la relación terapéutica tiene un papel central en terapia, por lo que, hay que darle la importancia que se merece. En ocasiones, aunque se lleve a cabo una intervención teóricamente “perfecta” puede que no se consigan los resultados esperados porque no se haya dado ese vínculo durante la terapia. Es por ello que recomendamos que:

  • En el caso de haber dado ya por finalizado tu proceso terapéutico de forma poco satisfactoria, desde aquí se te anima a no dar por perdida la terapia psicológica como posible solución. Te invitamos a que durante la búsqueda de un profesional de la psicoterapia entre otros criterios de elección tengas en cuenta el aspecto que aquí hemos tratado, la posibilidad de establecer una buena relación terapéutica, es decir, que sientas que puedas encajar con él o ella.
  • En el caso de estar actualmente en un proceso terapéutico en el que sientes que ese vínculo con tu terapeuta no se está dando, puede ser un buen momento para comunicárselo, de este modo podéis buscar los porqués de aquello que no funciona y superarlo. La relación terapéutica, como cualquier otra relación, es necesario que se trabaje para que funcione, y para ello la comunicación es fundamental.

Referencias:

Corbella, S., & Botella, L. (2003). La alianza terapéutica: historia, investigación y evaluación. Anales de Psicología/Annals of Psychology, 19(2), 205-221.

Norcross, J. C. (Ed.). (2011). Psychotherapy relationships that work: Evidence-

based responsiveness (2nd ed.). New York: Oxford University Press.

Garro, P. A. (2019). La importancia del vínculo terapéutico, en la práctica del trabajo social y la terapia gestalt. Ehquidad, (12), 79-126.

Paula Rodríguez del Río

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