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LA ADOPCIÓN, EL OTRO MILAGRO DE LA VIDA

LA ADOPCIÓN, EL OTRO MILAGRO DE LA VIDA

La adopción es un proceso complicado que supone una serie de cambios y adaptaciones que afectan tanto a los padres adoptantes como a los hijos adoptados.

En este escrito me gustaría aclarar algunas de las dudas más frecuentes que sobrevienen a los padres adoptivos desde mi punto de vista como psicóloga e hija adoptada hace veintitrés años.

 

La adopción no debería ser un secreto

 

No hay nada de qué avergonzarse por haber adoptado un hij@. Algunos padres se plantean no contarlo como forma de proteger al niñ@, pero es un error porque cuando sean mayores lo acabarán sabiendo de una forma u otra. Lo mejor es siempre ir con la verdad por delante; nosotros no vamos a odiarles por habernos acogido, más bien lo contrario en muchísimos casos. Adoptar supone querer algo con muchas ganas y buena voluntad y eso no es algo que se deba ocultar ni al hij@ ni a nadie.

Esto es importante para que vuestro hij@ acepte de una manera positiva lo que significa ser adoptado, de lo contrario puede ocurrir que sintamos que sea algo negativo o que nos hace “menos hijos” que los hijos biológicos, lo cual en ningún caso es verdad.

 

¿Cuándo contarle al niñ@ que es adoptado?

 

No hay nada escrito sobre cuándo o cómo contarle a tu hij@ que es adoptado. Hay quienes sugieren que se haga desde el principio, acomodando la historia a la edad del niño. Yo tenía cinco o seis años y recuerdo que era una aventura en la que mamá y papá me iban a buscar a un sitio muy lejano. Con el tiempo va aumentando la curiosidad sobre ese “cuento” y es en ese momento cuando los padres van aclarando dudas. Hay que estar dispuesto a hablar con naturalidad y sin tabúes sobre el tema. Nosotros haremos preguntas que lo cuestionarán todo y, como padres, lo mejor es mantener una actitud de mente abierta y disposición a contestar cualquier pregunta de la mejor manera posible.

 

Adoptar no es una segunda oportunidad en la vid; es otra forma de crear una familia

 

Como bien indica el título, adoptar es el otro milagro. Como adoptada no considero que me dieran una segunda oportunidad; me dieron unos padres y una familia para querer y sentirme querida. Es importante que tanto padres como hijos lo perciban así porque el término “segunda oportunidad” tiene una connotación negativa, es decir, ¿nos negaron la primera oportunidad? Para nada: ser adoptados es nuestro milagro, algunos son hijos biológicos y son un milagro para muchas familias, nosotros somos adoptados y somos un milagro para muchas otras.

 

Es normal querer buscar a los padres biológicos

 

Llegará una edad (hacia los dieciocho años) donde nos plantearemos buscar nuestras raíces. Este suele ser un momento duro para los padres adoptivos porque se entremezclan sentimientos de desprecio y abandono por nuestra parte o de inutilidad parental, que distan bastante de la realidad.

Es importante entender que nosotros necesitamos un cierre; necesitamos respuestas a preguntas que quizás sólo nuestros padres biológicos nos puedan dar (qué aspecto tienen, por qué nos dieron en adopción, fuimos queridos en algún momento, tenemos algún parecido, tenemos hermanos de sangre, etc.). Es nuestra manera de cerrar una etapa y darle sentido. En este punto lo mejor es acompañarnos en nuestro proceso interno, porque habrá quienes encuentren a sus padres biológicos y quienes no (y, por tanto, tengan que aceptar que sus preguntas no obtendrán respuesta) y eso es algo a lo que nos debemos enfrentar como adoptados, con vosotros a nuestro lado como apoyo incondicional.

No dudéis de vuestro papel: vosotros sois nuestros padres y eso en la mayor parte de los casos no lo queremos cambiar; sólo queremos encontrar la paz interior con una parte importante de quiénes somos.

 

En resumen, padres e hij@s vamos a pasar por un proceso psicológico parecido lleno de preguntas, dudas y sin respuesta a muchas de ellas, y la mejor forma de afrontarlo, según mi vivencia es unidos. Somos una familia; aunque no compartimos sangre compartimos todo lo demás. Padre o madre no sólo es quien te engendra y te da a luz: es quien te cría y ve crecer, quien te quiere de forma incondicional y quien te ha deseado desde antes de nacer. Si nos habéis deseado entonces no tengáis miedo porque sois nuestros padres y eso nadie lo puede cambiar.

Con esto animo a todas esas parejas que se plantean adoptar, o están en el proceso de adopción, a verlo siempre desde el lado positivo. Pues hay muchas formas de crear una familia: nosotros somos una de ellas.

Artículo escrito por María Basconcel ,Psicóloga en prácticas en el Centro de Psicología NB.

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