COMO REGULARNOS CUANDO NO PODEMOS SALIR DE CASA

Con lo vivido estos días y las medidas que se están tomando, pueden aparecer en nosotros emociones intensas, que pueden hacernos sentir confusos y no saber muy bien cómo reaccionar a esta situación tan excepcional.

Hablando en términos generales, el ser humano necesita sentir seguridad. Esta seguridad está determinada por situaciones pasadas y presentes vividas por cada uno. Saber lo que va a ocurrir nos ayuda a poder responder de forma adaptativa, y por lo tanto, sobrevivir. 

En esta actualidad tan cambiante, vemos como las cosas más básicas desaparecen, y vemos como no podemos llevar a cabo nuestras propias maneras de regular las emociones. 

Quizá, quedar con amigos, salir de fiesta, ir a un restaurante son formas que todos tenemos de “desconectar”, de olvidarnos de un mal día y de que todas esas emociones que tenemos vayan suavizándose. 

Pero de repente, surge una situación nueva, algo imprevisto, que hace que cambie tu día a día y tus maneras de regularte.

Solemos tener la idea de que cuando experimentamos una emoción debemos hacer algo con ella. “Estoy estresado, voy a tomarme algo con los amigos” “He tenido un mal día, voy darme un capricho”. Pero no nos damos cuenta de que la forma más eficaz de manejar las emociones, reconocerlas, entenderlas y hacerse cargo de ellas.

De esta manera, poder parar, aceptar la situación y preguntarnos ¿Cómo me encuentro? ¿Estoy nervioso? ¿Soy consciente de lo que me implica esta nueva situación? 

Tras parar, podemos ser conscientes de cómo estamos. Es normal que ahora haya tensión, nervios por la incertidumbre y tendencia pensar de forma catastrófica en el futuro. 

Pero ¿qué podemos hacer ahora? Adaptarnos, aceptar la situación y hacernos cargo de nuestras emociones. Ser conscientes de que los cambios, nos afectan (aunque pensemos que no) y dedicar un tiempo al autocuidado personal.

  1. ¿Cómo estoy? Por mínimo que sea, puedo estar, preocupado,  frustrado, saturado, cansado…
  2. Dónde y cómo lo noto: me noto acelerado, mi pulso va más rápido de lo habitual, o me siento “en alerta”. 
  3. ¿Qué pienso?: ¿Estoy pensando en el futuro, en todo lo malo que puede ocurrir? 
  4. Y esto que pienso ¿Me ayuda, o empeora como me siento? 
  5. Parar, centrarnos en nuestra respiración y manejar el presente: eso es lo que puedo hacer.  Ver lo que está en mi mano y lo que no, y ser conscientes de ello. Intentar no tener pensamientos catastrofistas a futuro, ya que solo vamos a conseguir angustiarnos más.  Si sentimos ansiedad por no poder salir de casa, también respirar, entender que esa ansiedad es normal, y darnos tiempo para que la ansiedad pase.

Además, es importante cambiar la actividad, innovar, pensar de forma diferente y ver si lo que estamos haciendo nos ayuda. Es decir: me puede venir bien ponerme una serie en bucle, pero quizás, puede llegar un momento en el que me sature y tenga que cambiar de actividad, meditar, hacer algo de ejercicio en casa…

Por otra parte, regular  nuestras propias emociones y ser conscientes de ellas es ahora mucho más necesario para estar mejor con las personas que vivimos. Entendernos y entender al otro. Comunicarnos. Preguntar como está, y como está llevando esta situación. La comunicación es muy importante, pero más en estos momentos. 

¿Qué necesito yo? ¿Y qué necesita mi pareja/ hijo/ familiar…? Es importante entender que puede haber necesidades diferentes: “Yo necesito estar solo, a mi aire y mi pareja necesita desahogarse”. Darnos cuenta de esto puede evitar muchos conflictos y facilitarnos mucho la situación que ahora estamos viviendo. 

Si necesitas una ayuda extra para afrontar esta situación, llámanos y te ayudaremos en todo lo posible. 

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